A 12 años del secuestro de Edelio, no hay rastros ni respuestas

Obdulia Florenciano pidió no olvidar a su hijo, secuestrado el 5 de julio de 2014 en Concepción. La Policía lo recordó como símbolo de injusticia.

El secuestro de Edelio Morínigo volvió a ser recordado este 5 de julio, al cumplirse 12 años de su desaparición. La familia del suboficial de Policía realizó una misa en su vivienda de Lucero Cue, distrito de Arroyito, departamento de Concepción, donde reiteró su pedido de información sobre su paradero.

La ceremonia fue celebrada por el presbítero Eulalio Maldonado y reunió a los padres, hermanos y otros familiares de Edelio Morínigo Florenciano. También participaron camaradas de la Policía Nacional, vecinos de la comunidad y militares del Comando de Operaciones de Defensa Interna, conocido como Codi.

El acto tuvo lugar en la casa de la familia Morínigo Florenciano, ubicada a unos 80 kilómetros al este de la capital departamental. La fecha volvió a exponer una herida abierta para sus allegados y para una comunidad que lleva más de una década sin respuestas concretas.

Secuestro de Edelio Morínigo y memoria familiar

Obdulia Florenciano, madre del agente policial, expresó nuevamente su dolor por la ausencia de su hijo. Lamentó que, después de 12 años, la familia siga sin información cierta sobre lo ocurrido. Además, pidió a la ciudadanía no olvidar el caso ni dejar que el silencio cierre la historia.

En representación de la Policía Nacional habló el comisario principal Juan Ramón López Ibarra, jefe del Departamento de Seguridad Ciudadana de Concepción. El jefe policial afirmó que los responsables del secuestro no lograron borrar la memoria de Edelio. Sostuvo que su figura se convirtió en un símbolo para la institución policial y en una muestra de injusticia para la sociedad.

El 5 de julio de 2014 en Arroyito

Edelio Morínigo prestaba servicio en el puesto policial número 7 del asentamiento campesino Núcleo 3 de Arroyito. El 5 de julio de 2014 estaba libre y salió de cacería hacia los montes de la estancia María Auxiliadora, conocida como Macchi Cue. Lo acompañaban su cuñado, el tío de su esposa y otros vecinos.

Según el relato de quienes estuvieron en el lugar, el grupo fue sorprendido por hombres y mujeres armados luego de internarse en una zona boscosa. Los desconocidos obligaron a los cazadores a entregar sus armas. Edelio intentó deshacerse de su pistola reglamentaria Glock, que tenía el sello de la Policía Nacional, pero los captores la encontraron. Al advertir que había un policía entre los presentes, se identificaron como miembros del EPP. Al anochecer liberaron a todos, menos a Edelio. Desde entonces, solo se recibió una prueba de vida y su familia continúa esperando respuestas.

Fuente: ABC Color

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