¿Cuáles son los hábitos que arruinan tu sueño?
Muchas personas creen que si no duermen bien es porque algo “no anda bien” con su salud. Sin embargo, especialistas en descanso aseguran que, en la mayoría de los casos, el problema está en pequeñas conductas diarias que alteran al cuerpo sin que lo notemos.
La psicóloga clínica y especialista en sueño Liz Ross explica que, en lugar de sumar nuevas rutinas nocturnas, suele ser más efectivo dejar ciertos hábitos. Cuando eliminamos comportamientos que mantienen al sistema nervioso en alerta, el cuerpo puede relajarse de forma natural y prepararse para dormir mejor.
Uno de los hábitos más perjudiciales es el uso de pantallas antes de dormir. La médica naturópata Catherine Darley advierte que la luz azul que emiten celulares, televisores y tabletas engaña al cerebro, haciéndole creer que todavía es de día.
Evitar pantallas entre una y dos horas antes de dormir
Por esta razón, recomienda evitar las pantallas entre una y dos horas antes de acostarse y optar por actividades más tranquilas, como leer, escuchar música suave o simplemente descansar.
Desde Harvard Health respaldan esta advertencia y explican que la exposición a pantallas retrasa la producción de melatonina, la hormona que le indica al cuerpo que es hora de dormir. Sin ella, conciliar el sueño se vuelve mucho más difícil.
Cenar tarde también pasa factura
Otro hábito común que afecta el descanso es comer muy cerca de la hora de dormir. Ross señala que cuando el cuerpo está digiriendo, permanece activo, lo que dificulta entrar en un sueño profundo.
La recomendación es cenar al menos dos o tres horas antes de acostarse y evitar comidas pesadas o muy abundantes por la noche.
Alcohol: parece ayudar, pero empeora el descanso
Aunque una copa de alcohol puede generar somnolencia al principio, los especialistas aclaran que fragmenta el sueño y reduce su calidad. Darley sugiere limitar su consumo a horarios más tempranos y, por la noche, elegir infusiones o bebidas sin alcohol.
La mente también necesita apagarse
Pensar en pendientes, problemas o listas de tareas mientras estamos en la cama es otro error frecuente. Según Ross, este hábito mantiene la mente activa cuando debería relajarse.
Una estrategia sencilla es anotar las preocupaciones antes de ir al dormitorio, para que el cerebro no sienta la necesidad de seguir “trabajando” durante la noche.
Evitar discusiones antes de dormir
Las conversaciones intensas o los conflictos emocionales elevan la activación mental y dificultan el descanso. Los expertos aconsejan postergar estos temas para el día siguiente o cerrarlos con suficiente anticipación antes de acostarse.
Pequeños cambios, grandes resultados
Especialistas de Real Simple y Harvard Health coinciden en algo clave: no hace falta cambiarlo todo de golpe. Eliminar un solo hábito y mantener ese cambio en el tiempo puede mejorar de manera notable la calidad del sueño y ayudar a tener noches más reparadoras.
Fuente: Infobae
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