Crisis alimentaria afecta a 6.000 familias en el Chaco paraguayo

La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) confirmó un grave desabastecimiento de alimentos que afecta a aproximadamente 6.000 familias en la región chaqueña, principalmente en el departamento de Alto Paraguay. El titular de la institución, Arsenio Zárate, señaló que las intensas precipitaciones de las últimas semanas han deteriorado significativamente los caminos, provocando el aislamiento de numerosas comunidades y dificultando el acceso a productos básicos. Las autoridades departamentales han reportado oficialmente la situación crítica que enfrentan los pobladores, quienes ven limitadas sus posibilidades de abastecimiento debido a la intransitabilidad de las rutas.

El problema se ha intensificado por la clausura de rutas nacionales y departamentales a consecuencia de inundaciones en diversos tramos, creando una barrera logística que imposibilita tanto la llegada de mercaderías como la salida de los pobladores hacia centros urbanos donde podrían adquirir suministros. Las características geográficas del Chaco, con predominio de suelos arcillosos de baja absorción, agravan la situación al retener el agua de lluvia en la superficie y convertir extensas zonas en áreas anegadas, según explicó el ministro Zárate, quien comparó el efecto con una ‘palangana’ natural cuando ocurren precipitaciones importantes.

La SEN ha iniciado operaciones de asistencia con el envío de un primer convoy desde Asunción transportando 1.500 kits de alimentos básicos como respuesta inmediata a la emergencia. Sin embargo, Zárate advirtió que estos suministros tardarán entre dos y tres días en llegar a sus destinatarios debido a las complicaciones logísticas. El trayecto combinará transporte terrestre en las zonas transitables y continuará por vía fluvial para acceder a las áreas completamente aisladas, evidenciando la complejidad de las operaciones de ayuda humanitaria en la región chaqueña durante la temporada de lluvias.

Alternativas y soluciones ante la emergencia

El plan de asistencia contempla envíos continuos de ayuda hasta cubrir la totalidad de las familias afectadas, priorizando aquellas en situación de mayor vulnerabilidad. Los kits de alimentos contienen productos no perecederos que permiten a las familias subsistir durante el periodo crítico mientras se restablecen las condiciones mínimas de transitabilidad en las rutas. Zárate aseguró que la SEN continuará monitoreando la evolución de la situación para ajustar la respuesta según las necesidades que vayan surgiendo, considerando la posibilidad de que las lluvias persistan y agraven aún más el panorama.

Las autoridades locales trabajan coordinadamente con la SEN para identificar con precisión a las familias afectadas y garantizar una distribución equitativa de la asistencia. El carácter predominantemente rural de las poblaciones del Alto Paraguay, con comunidades dispersas y de difícil acceso incluso en condiciones climáticas favorables, representa un desafío adicional para la logística de distribución. Muchas de estas comunidades dependen de caminos de tierra que se tornan intransitables con las primeras lluvias, situación que evidencia la vulnerabilidad estructural de la región ante fenómenos meteorológicos recurrentes.

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Paralelamente a la atención de la emergencia alimentaria, el ministro Zárate se comprometió a investigar una denuncia relacionada con una represa privada construida en Fortín Florida, que estaría exacerbando las inundaciones en áreas circundantes. ‘Voy a actuar de gestor para hablar con (Rolando) De Barros para ver esa situación’, afirmó el titular de la SEN, refiriéndose al ministro del Ambiente. Esta situación refleja la complejidad de los factores que inciden en las inundaciones del Chaco, donde la combinación de condiciones naturales como el suelo arcilloso con intervenciones humanas puede agravar los efectos de las precipitaciones.

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La recurrencia de este tipo de emergencias en el Chaco paraguayo durante la temporada de lluvias evidencia la necesidad de implementar soluciones estructurales que mejoren la capacidad de respuesta y reduzcan la vulnerabilidad de las comunidades aisladas. Mientras la asistencia inmediata atiende la urgencia alimentaria, queda pendiente abordar las causas subyacentes que perpetúan el ciclo de desabastecimiento e inseguridad alimentaria en una región donde las condiciones climáticas adversas no constituyen una excepción sino un fenómeno previsible que requiere planificación estratégica y medidas preventivas permanentes.

Fuente: ABC Color