Paraguay: brecha social frena prosperidad

La plataforma Hellosafe ha revelado los resultados del Índice de Prosperidad 2025, que evalúa a 186 países mediante indicadores como el PIB per cápita, RNB per cápita, ahorro nacional, IDH, coeficiente de Gini y tasa de pobreza. Este enfoque busca medir el desarrollo desde una perspectiva integral, considerando aspectos económicos y sociales que afectan directamente la calidad de vida de la población.

En este contexto, Paraguay figura en el puesto 14 de 23 países latinoamericanos evaluados, lo que evidencia un rezago frente a naciones vecinas. Aunque el país ha logrado avances macroeconómicos relevantes, como el grado de inversión alcanzado recientemente, persiste una marcada brecha social que limita su potencial de crecimiento y bienestar general. La desigualdad en el acceso a oportunidades económicas, educativas y sanitarias frena el avance hacia una sociedad más equitativa.

Expertos coinciden en que uno de los principales desafíos para Paraguay radica en el fortalecimiento institucional. Sin servicios públicos eficientes y transparentes no es posible alcanzar un desarrollo sostenible. La experiencia de países como Chile y Uruguay demuestra que el fortalecimiento del aparato estatal y la implementación de políticas inclusivas pueden elevar significativamente los indicadores de prosperidad.

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Además, la justicia social emerge como un elemento fundamental. Las políticas públicas deben orientarse a reducir la desigualdad estructural, que es el resultado de años de decisiones ineficientes o mal ejecutadas. Mejorar los niveles de equidad social generaría condiciones más favorables para el crecimiento económico sostenido y la cohesión social.

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Otro factor clave es el respeto al medio ambiente. Modelos como el de Costa Rica, que combina crecimiento económico con sostenibilidad, ofrecen un ejemplo claro de cómo políticas ambientales bien diseñadas pueden mejorar la calidad de vida. Paraguay, con su riqueza natural, tiene la oportunidad de adoptar una agenda de desarrollo verde que impulse tanto el progreso económico como el bienestar ciudadano.

Finalmente, se plantea la necesidad de diversificar la matriz productiva y ampliar la base de socios comerciales. La actual dependencia del mercado chino, con una balanza comercial desequilibrada, limita las oportunidades de expansión económica. Una estrategia de apertura e innovación podría posicionar a Paraguay como un actor más competitivo en el escenario global.

Fuente: El Nacional