El 26 de marzo se conmemora el Día Mundial para la Concienciación de la Epilepsia, fecha establecida para visibilizar esta condición neurológica crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, incluyendo a un significativo número de paraguayos. Esta enfermedad, caracterizada por la predisposición del cerebro a generar convulsiones recurrentes, puede tener importantes consecuencias neurobiológicas, cognitivas y psicológicas en quienes la padecen, por lo que la sensibilización social resulta fundamental para derribar mitos y prejuicios que dificultan la integración de los pacientes.
La epilepsia se manifiesta como una alteración en la actividad eléctrica cerebral que puede ocasionar convulsiones de diversa intensidad y características. Es importante destacar que esta condición no es contagiosa y puede presentarse en cualquier etapa de la vida, aunque su incidencia es mayor en niños y adultos mayores. Las convulsiones, principal síntoma de la epilepsia, pueden manifestarse de diferentes formas: desde episodios breves de ausencia o desconexión momentánea con el entorno, hasta movimientos musculares intensos e involuntarios que comprometen la conciencia del paciente.
Las causas de esta condición neurológica son múltiples y variadas. En algunos casos tiene un origen genético, mientras que en otros puede derivarse de traumatismos durante el nacimiento, lesiones cerebrales como golpes severos en la cabeza o accidentes cerebrovasculares, infecciones que afectan al sistema nervioso central, y trastornos metabólicos, entre otros factores. Sin embargo, en aproximadamente el 50% de los casos no es posible identificar una causa específica, lo que se conoce como epilepsia idiopática. Esta diversidad etiológica explica por qué el abordaje terapéutico debe ser personalizado y adaptado a las características específicas de cada paciente.
26 de marzo | Día Mundial de la Concienciación sobre la #Epilepsia
La epilepsia es una afección crónica caracterizada por la predisposición del cerebro a generar convulsiones recurrentes, las cuales pueden tener consecuencias neurobiológicas, cognitivas y psicológicas. pic.twitter.com/laVGhBCuC9
— Ministerio de Salud (@msaludpy) March 26, 2025
El tratamiento adecuado y el apoyo familiar y social son pilares fundamentales para que las personas con epilepsia puedan desarrollar una vida plena y funcional. Los especialistas enfatizan la importancia de seguir rigurosamente las indicaciones médicas, tomar la medicación anticonvulsivante en los horarios establecidos, mantener hábitos de sueño regulares con las horas de descanso recomendadas para cada edad y realizar actividades físicas de intensidad moderada, como caminatas. Estos cuidados, combinados con revisiones médicas periódicas, permiten que aproximadamente el 70% de los pacientes logren un control adecuado de las crisis y puedan realizar sus actividades cotidianas con normalidad.
Ante una crisis convulsiva, la respuesta rápida y adecuada de quienes presencian el episodio puede ser determinante para evitar complicaciones. Los especialistas recomiendan colocar a la persona de lado para facilitar la respiración y prevenir la aspiración de saliva o vómito, no intentar abrir la boca ni introducir objetos entre los dientes (contrario a creencias populares), retirar objetos cercanos que puedan causar daño durante los movimientos involuntarios y llamar a los servicios de emergencia si la convulsión se prolonga por más de cinco minutos o si se producen crisis consecutivas sin recuperación de la conciencia entre ellas. Es fundamental recordar que durante una crisis convulsiva la persona no puede controlar sus movimientos, por lo que sujetarla puede causarle lesiones.
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La mayoría de las personas con epilepsia logran un buen control de las crisis mediante el tratamiento farmacológico, lo que les permite llevar una vida prácticamente normal. Sin embargo, quienes no consiguen un control adecuado de las convulsiones deben tomar precauciones adicionales, evitando actividades que puedan representar un riesgo para sí mismos o para otros, como conducir vehículos, manejar maquinaria pesada o practicar deportes de alto impacto o contacto. El acompañamiento psicológico también juega un papel importante en el manejo integral de la epilepsia, ayudando a procesar el impacto emocional del diagnóstico y a desarrollar estrategias de afrontamiento. La concienciación social sobre esta condición resulta esencial para eliminar el estigma y promover entornos inclusivos donde las personas con epilepsia puedan desarrollar todo su potencial.
Fuente: MSPyBS