El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, mantuvieron este martes una extensa conversación telefónica de casi tres horas, que culminó con un acuerdo de alto el fuego limitado a instalaciones energéticas e infraestructura en Ucrania, quedando pendiente un cese de hostilidades más amplio que requiere futuras negociaciones.
El diálogo entre ambos mandatarios, que comenzó a las 10 de la mañana, no logró concretar el esperado alto el fuego general de 30 días que Ucrania había manifestado estar dispuesta a aceptar. En cambio, se acordó una suspensión temporal de ataques contra instalaciones energéticas y comenzar negociaciones “inmediatamente” en algún lugar de Oriente Medio para avanzar hacia una solución diplomática del conflicto que ya se extiende por más de tres años.
La Casa Blanca emitió un comunicado oficial tras la conversación, señalando que “los líderes acordaron que el movimiento hacia la paz comenzará con un alto el fuego en materia de energía e infraestructura, así como negociaciones técnicas sobre la implementación de un alto el fuego marítimo en el Mar Negro, un alto el fuego total y una paz permanente”. Asimismo, el documento destacó que “ambos líderes coincidieron en que este conflicto debe terminar con una paz duradera”.
Condiciones rusas para la paz
El Kremlin, por su parte, fue más específico sobre las exigencias de Putin para avanzar hacia un acuerdo de paz definitivo. Según el comunicado ruso, “la condición clave para prevenir la escalada del conflicto y trabajar hacia su resolución por medios políticos y diplomáticos debe ser un cese completo de la asistencia militar extranjera y el suministro de información de inteligencia a Kiev”.
Esta condición plantea un escollo significativo para las negociaciones, ya que implica que Ucrania quedaría sin el respaldo occidental que ha sido crucial para su resistencia frente a la invasión rusa. Putin también expresó sus preocupaciones sobre la posibilidad de que una tregua más amplia pudiera ser aprovechada por Ucrania para rearmarse y reorganizar sus tropas.
El Kremlin aclaró además que el cese del fuego acordado para la infraestructura energética tiene una duración limitada de 30 días, período durante el cual “Rusia y Ucrania dejarán de atacar la infraestructura energética del otro”. Esta medida resulta particularmente relevante para la protección de instalaciones críticas como la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, que está bajo control ruso desde 2022 y ha sido motivo de preocupación internacional por el riesgo de una catástrofe nuclear.
Intercambio de prisioneros y perspectivas futuras
Como gesto concreto y positivo, el Kremlin anunció que “Rusia y Ucrania intercambiarán el miércoles 175 prisioneros de guerra”, un paso que podría contribuir a generar un clima más propicio para las negociaciones futuras. Este anuncio, sin embargo, no fue mencionado en el comunicado oficial de la Casa Blanca.
Esta es la segunda conversación entre Trump y Putin desde que el republicano regresó a la Casa Blanca, pero es la primera desde que el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, bajo presión estadounidense, accedió a negociar un alto el fuego. Trump ha mostrado determinación en cumplir su promesa electoral de poner fin al conflicto, incluso congelando la ayuda militar a Ucrania como medida de presión.
A pesar de los avances limitados en esta conversación, Rusia no ha dado señales de estar dispuesta a ceder los territorios ocupados desde la invasión ni de aceptar el ingreso de Ucrania a la OTAN. Por el contrario, en las últimas semanas ha intensificado sus operaciones militares, con intensos combates aéreos durante el fin de semana.
El futuro de las relaciones bilaterales
Además de la situación en Ucrania, ambos mandatarios abordaron el estado de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Rusia. El comunicado de la Casa Blanca señaló que “los dos líderes coincidieron en que un futuro con una mejor relación bilateral entre Estados Unidos y Rusia tiene enormes ventajas. Esto incluye enormes acuerdos económicos y estabilidad geopolítica cuando se haya logrado la paz”.
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El diálogo también incluyó la situación en Oriente Medio, aunque no se divulgaron detalles específicos sobre este punto.
La conversación de este martes representa un pequeño paso hacia la desescalada del conflicto, pero evidencia las complejas diferencias que aún separan a las partes. El acuerdo limitado sobre infraestructura energética y el anunciado intercambio de prisioneros constituyen avances modestos en el camino hacia una paz que, según coincidieron ambos líderes, “nunca debería haber comenzado y debería haber terminado hace mucho tiempo con esfuerzos sinceros y de buena fe”.
Fuente: Clarín